«A partir del lunes
se colocarán las hojas en los portales y los interesados lo único que tienen
que hacer es apuntar el nombre y el piso. Estas hojas permanecerán durante diez
días y el 8 de febrero se retirarán. Posteriormente, repartiremos a quienes se
hayan apuntando la llave para el contenedor más un kit completo, que consiste
en un cubo aireado y bolsas que parecen de plástico pero están fabricadas con
patata o maíz y también se deshacen durante el compostaje. Todo de forma
gratuita».
Así de “descarado”
lo ha hecho el ayuntamiento de Serrano (PSOE) en Zumarraga: el que se apunta lo
hace en una hoja de su portal.
Lógicamente, es lo que tiene la transparencia: el que no se apunta deja
hueco en la hoja de su portal.
Ya se sabe cómo son
los pueblos de nuestra Euskal Herria, todos conocidos, todos casi primos… que
si me voy a visitar a amama, que si he quedado con el cuñado para que lleve al
crío al deporte escolar, etc. etc. y, así, entre pintxo-pote y cola de la pescadería,
todo se acaba sabiendo.
De modo que, de la
manera más tonta, se viene comentando en el alto Urola que determinados
referentes zumarragatarras de la izquierda abertzale, esos mismos que nos
quieren hacer comulgar con las ruedas del molino del “atez ate”, pasan del
compost. Que no se han apuntado en el portal, vaya. ¡Y mira que cuesta mucho
bajarse un boli y poner el nombre y el piso!
¿No será que a la
IA el compost en realidad no le motiva
tanto como dice?
Porque un buen
compostador, alguien que recita el catecismo de la plataforma Zero Zabor,
alguien que bebe de la fuente del dogma de Bildu en Gipuzkoa, no debería dejar
pasar la oportunidad de depositar sus putrescibles en el kit. Aunque fuese el
propio Serrano el que repartiera la cestita por las casas.
O, ¿es que los
bildutarras solo atienden a la consigna de la basura cuando la gestión la hace
(y la cobra) Garbitania?

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